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El
baile de las Inditas es el baile representativo de Nicaragua.
Su contenido
es eminentemente amoroso. Refleja el gentil y apremiante cortejo
del español a la india nicaragüense; un galanteo insistente,
pero caballeroso, exento de lascivia; una invitación al amor,
presentada en forma respetuosa aunque apasionada.
Los personajes
o protagonistas, son seres socialmente desiguales, pertenecientes
a razas y civilizaciones absolutamente diferentes. El varón
es de mejor condición social, de raza blanca europea, conquistador
de estas tierras y por ende, de categoría dominante. La mujer
es humilde indígena americana, de las tierras conquistadas y
dominadas.
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| Los
Trajes:
El de la indita
consta principalmente de güipil y manta. El güipil es una blusa
corta, suelta por la cintura, sin mangas, bastante ajustada
al tronco. Es de tela muy fina, por lo general de seda de colores
vivos (rojo, azul, verde, amarillo o celeste), preciosamente
decorado con lentejuelas, chaquiras y piedras de colores, distribuidas
de una forma caprichosa o representando motivos vernáculos.
La manta es de tela fina de algodón o de seda, con franjas horizontales
de color azul, rojo, verde o amarillo. Se arrolla bien al cuerpo,
cubriendo desde la cintura hasta las rodillas.
Se sujeta a cualquier
lado con un broche, en donde se coloca un ramito de flores silvestres
principalmente resedas. completan el atuendo: a) Una pañoleta
de seda, generalmente de color rojo, que se aplica sobre el
cuadril opuesto al broche, rematando las dos puntas con este;
b) Un sombrero redondo, no muy aludo, forrado con seda, de color
que armonice con el güipil, con dos o tres plumones de diferentes
colores en la copa; c) En la mano izquierda, un guacal grande,
cubierto con una servilleta o mantelito blanco, en que se llevan
piezas de pan dulce en forma de gallitos (gallitos de pan),
roscas bañadas, colación o pan de rosa y limoncitos de dulce.
d) En la mano derecha un abanico de plumas. Ni el sombrero ni
el abanico de plumas son autóctonos. El sombrero se lo puso
la india como imitación del que veía de la dama española y el
abanico según reza la tradición, constituye un presente u obsequio
del galán español a la india.
Lleva, además,
la indita, aros o pendientes de oro, sofocantes de oro, collares
de gruesas cuentas de colores, brazaletes de fantasía, pulseras
o esclavinas de oro y anillos del mismo metal. Va descalza.
La indumentaria
del varón consta de camisa blanca de tela fina, gola corta,
mangas largas ligeramente amplias, pero con los puños apretados
y pantalón largo, blanco con ruedo campana. Lleva en la cintura
una bande de seda brillante, roja o de otro color vivo, con
flecos o mechas colgantes, y un pañuelo de color anudado al
cuello a modo de corbata. Va calzado con zapatillas de charol
negro, con cascabeles o chischiles atado en el nudo de los cordones.
En la mano porta una toalla.
Completa el atavío
un sombrero de palma de estilo corriente, colocado con ligera
inclinación hacia atrás, con el borde delantero del ala bastante
doblado y una rosa roja de frente, en el centro del doblez del
ala, de donde parten dos haces de cintas de colores que, arrolladas
alrededor de la copa, se juntan por el trasero con un nudo o
broche y cuelgan hasta media espalda.
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