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El
General José Dolores
Estrada nació en la
ciudad de Nandaime, en el departamento
de Granada, el 16 de mayo de
1792.
Sus
primeras letras las aprendió en
una escuela privada. Por su
precaria situación económica,
su adolescencia se deslizó en
la pequeña finca que
poseían sus padres,
cooperando en las labores agrícolas
y labrando personalmente la
tierra. Esto influyó en
su fortaleza corporal y contribuyó a
la formación de su carácter
firme y decidido.
Como
descendiente de nuestros valiente
caciques, heredó de
ellos el valor, coraje y buen
criterio, por lo que no se
dejaba llevar por exaltadas
pasiones.
Su
carrera militar no fue improvisada,
se inició como soldado
raso y fue ascendiendo según
sus méritos como todo
un militar digno.
Tuvo
participación en varios
combates que se libraron en
pro de nuestra independencia
en la ciudad de Granada.
En
1827, figura en la primera
guerra detestable y fratricida
de Cerda y Arguello, con el
grado de Sargento de las tropas
argüellistas.
Durante
los veinte años posteriores
a aquel suceso el Sargento
José Dolores Estrada
permanece ignorado, como lo
estuvo durante sus primeros
treinta y cinco años
de existencia. En los años
1847 y 1848, nuevamente se
le menciona como soldado de
las tropas del cabecilla Bernabé Somoza.
El
9 de Agosto de 1851, se le
confirió al grado de
Capitán. El 5 de Agosto
de 1854, fue herido el General
Estrada, en la acción
de armas libradas entre combatientes
nicaragüenses fraticidas,
en el camino de Granada a Masaya,
como soldado afiliado a la
facción legitimista.
En el mes de enero de 1855,
es ascendido al rango de Teniente
Coronel, por sus servicios
militares al Partido Legitimista
durante las acciones bélicas
que tuvieron por escenario
la ciudad de Granada, durante
el sitio de la ciudad, por
las fuerzas democráticas
del General Máximo Jerez.
El
general José Dolores
Estrada fue uno de los protagonistas
de la guerra nacional (1855-56),
entre los liberales jefeados
por Máximo Jerez y
los legitimistas que lidereaba
el general Tomás Martínez. Estrada
pertenecía a esta última
facción.
Convencido
Jerez de que sus fuerzas
no podrían ganar la
guerra por si solas, contrató un
grupo de filibusteros norteamericanos
bajo el mando de William
Walker y su lugar teniente
Byron Cole.
El
verdadero interés
de Walker al llegar a Nicaragua,
fue apoderarse del país,
restablecer la esclavitud
y anexar Nicaragua a los
estados sureños de
los Estados Unidos.
Las
necesidades de alimento para
sus tropas determinaron, por
parte de Walker el envío
del Mayor McDonald a expedicionar
por los llanos de Ocotal y
la Hacienda de San Jacinto,
donde se encontraba acantonado
el General Estrada. El 5 de
Septiembre, se presentó McDonald
con una columna, pero fue desastrosamente
derrotado por las tropas nicaragüenses,
al mando de nuestro Héroe
Nacional.
La
Batalla de San Jacinto librada
el 14 de Septiembre de 1856,
entre 120 ó 150 soldados
nicaragüenses comandados
por el entonces coronel José Dolores
Estrada, contra 300 mercenarios
estadounidenses bien armados,
se resolvió a favor
del ejército nacional,
por su valentía y
amor a la patria, destacándose
en el mismo, además
del propio Estrada, los oficiales
Ignacio Jarquín, Liberato
Cisne, José Siero,
y el sargento Andrés
Castro.
Terminada
la Guerra Nacional, llamada
justamente Guerra Nacional
de Centroamérica, con
la capitulación de Walker,
el 1 de Mayo de 1857, por mediación
del capitán norteamericano
Davis, de la fragata Saint
Mary, alcanzadas en aguas del
puerto de San Juan del Sur,
le fue conferido al Coronel
Estrada, el grado de General
de Brigada, por el gobierno
binario de los generales Martínez
y Jerez, nombrándolo
al mismo tiempo Comandantes
de la Guardia de los Supremos
Poderes.
Su
célebre acción
de armas en San Jacinto, le
mereció, al poco tiempo
de su realización, una
medalla de oro que le otorgó el
Gobierno de Guatemala y otra
el de Costa Rica.
En
1860 ante la última
amenaza de Walker a Nicaragua
lanzó este llamado:
"Soldados:
Llamado
por el Supremo Gobierno para
ponerme al mando de vosotros,
pudiera haberme excusado
por mi avanzada edad e invalidez,
pero comprendiendo lo grave
del peligro con que está amenazada
por los filibusteros nuestra
independencia, me consideraría
criminal si no tomase parte
en su defensa, para la cual
me siento con el vigor y
la fuerza de un joven.
A
tan perentorio llamamiento
del Supremo Gobierno, el
nombre de la Patria, no podríamos
menos que correr presurosos
a empuñar el arma;
debemos pues, estar
listos para acudir a donde
nos llame el peligro; acaso
a nosotros esté reservada
la dicha de dar principio
a la campaña y quemar
las primeras cebas contra
esos salvajes blancos.
Soldados:
espero seréis fieles
a la causa que vamos a sostener;
ella es santa, como que consiste
en la defensa de nuestra
religión, de nuestras
instituciones y del honor
y bienestar de nuestras familias.
Por
desgracia carezco de conocimiento
en el arte de la guerra,
pero tengo un corazón
que es todo de mi Patria
y resuelto estoy a sacrificarlo
en sus sacrosantas aras.
En
los riesgos y penalidades
de la guerra, siempre estará con
vosotros y por vosotros nuestro
compañero y amigo.
José Dolores
Estrada
Comandante de las Fuerzas Expedicionarias
Por
causa de índole partidista,
el General Estrada se expartió voluntariamente,
trasladándose a vivir,
durante los años 1863-1864
a las Repúblicas de
Honduras y Costa Rica ubicándose
en esta última en Liberia
y dedicándose al cultivo
del tabaco, tal como lo expresa
en una de sus cartas en cuyo
texto dice: "Haciendo
un limpiecito para sembrar
unas matas de tabaco".
Triste
destino el del héroe
que en otra de sus cartas dice: "yo
sé prácticamente,
cual es el premio que se da
a los que sacrifican por su
patria".
Vuelto
a Nicaragua, Estrada prestó sus
servicios militares al Gobierno
del General Fernando Guzmán,
quien, con fecha 1 de julio
de 1869, le confirió el
grado de General de División,
después de nombrarle,
el 27 de junio del mismo año,
General en Jefe del Ejército
Nacional, para evitar una nueva
guerra entre hermanos nicaragüenses.
El
12 de agosto de 1869, falleció en
la ciudad de Managua a los
77 años, ostentando
el rango de general de división
y jefe del ejército
de Nicaragua, que le había
sido otorgado por el Presidente
de la República, general
Fernando Guzmán.
Antes
de transcurrido los seis meses
de sus sentida muerte, el Congreso
Nacional, por decreto del 4
de Enero de 1870, mandó colocar
sobre su tumba una lápida
de mármol, con la siguiente
inscripción: "Al
ilustre General José Dolores
Estrada, vencedor de San Jacinto.
La Patria agradecida".
OTROS
RECONOCIMIENTOS:
a) "Orden
José Dolores Estrada" que
es la condecoración
más elevada que
otorga el Gobierno de la
República.
b)
Bautizo de la Academia
Militar de Nicaragua (Centro
Superior de Estudios Militares),
con el nombre de general
de división José Dolores
Estrada Vado.
Varios
parques, bustos y escuelas
dedicadas a su nombre. |