{"id":7489,"date":"2026-04-22T19:18:38","date_gmt":"2026-04-22T19:18:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.mined.gob.ni\/escuela-normal-de-formacion-superior\/?p=7489"},"modified":"2026-04-22T19:35:47","modified_gmt":"2026-04-22T19:35:47","slug":"foro-de-nicaragua-hermanamiento-de-la-lucha-educativa-en-latinoamerica-mario-chavez-campos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.mined.gob.ni\/escuela-normal-de-formacion-superior\/2026\/04\/22\/foro-de-nicaragua-hermanamiento-de-la-lucha-educativa-en-latinoamerica-mario-chavez-campos\/","title":{"rendered":"HECHOS DEL MISMO MINERAL"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><em>Foro de Nicaragua: hermanamiento de la lucha educativa en Latinoam\u00e9rica.<\/em><\/strong><br>Mario Ch\u00e1vez Campos<\/p>\n\n\n\n<p><strong>HECHOS DEL MISMO MINERAL<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En Mazapil, M\u00e9xico, la maestra Luc\u00eda Hern\u00e1ndez oy\u00f3 la camioneta de la minera antes del amanecer. El motor di\u00e9sel sub\u00eda por la terracer\u00eda con ese ruido que hace callar a los perros. Llevaban semanas clavando estacas con cintas de colores en la tierra donde jugaban los ni\u00f1os. El comisariado le dijo que la empresa hab\u00eda comprado los derechos del agua. As\u00ed dijo: comprado. Como si un r\u00edo pudiera tener due\u00f1o. La semana pasada cortaron la luz porque la l\u00ednea ahora alimentaba los taladros del tajo, y cuando Luc\u00eda fue a reclamar, un hombre de traje que no era de ah\u00ed le dijo: \u00abse\u00f1orita, el progreso tiene prioridades\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Regres\u00f3 con las manos temblando. El pizarr\u00f3n era un rect\u00e1ngulo de cal pintado en la pared, medido con hilo para que las orillas quedaran derechas. Luc\u00eda llevaba once semanas frente a ese pizarr\u00f3n. Hab\u00eda salido de una normal rural, de esas que forman maestras para el campo y no para huir de \u00e9l. Lleg\u00f3 con quince ni\u00f1os y ahora s\u00f3lo ten\u00eda nueve. Y Rosal\u00eda, la ni\u00f1a que aprendi\u00f3 a escribir su nombre letra por letra, con una concentraci\u00f3n que le romp\u00eda el coraz\u00f3n, llevaba diez d\u00edas sin venir. Subi\u00f3 a buscarla y la encontr\u00f3 cargando un tercio de le\u00f1a m\u00e1s grande que ella. La ni\u00f1a la mir\u00f3 con algo que Luc\u00eda ya conoc\u00eda: la paciencia de quienes est\u00e1n acostumbrados a que les quiten las cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa noche Luc\u00eda sac\u00f3 la bolsa de mandado y meti\u00f3 todo, para marcharse. Lo hac\u00eda cada noche desde que lleg\u00f3. Y cada ma\u00f1ana la deshac\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa madrugada, la camioneta trajo una cerca de alambre enrollada como serpiente gris. Cercar\u00edan el cerro, el arroyo y quiz\u00e1 el camino por donde bajaban los ni\u00f1os. El hombre del traje dijo \u00abprogreso\u00bb. Luc\u00eda conoc\u00eda otra palabra. La aprendi\u00f3 de Jos\u00e9 Mart\u00ed, que escribi\u00f3 desde las entra\u00f1as del monstruo: \u00aba lo que el imperio llama progreso, los pueblos lo llaman despojo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>A seiscientos kil\u00f3metros, en Totonicap\u00e1n, Guatemala, el maestro Santos Choc estaba sentado en una cama de tablas del internado. Era una de esas escuelas donde las hijas y los hijos de campesinos aprend\u00edan a ense\u00f1ar sin dejar de ser del pueblo. Esa tarde el director del internado los reuni\u00f3 y les dijo que cerrar\u00edan tres normales rurales del altiplano. No fue decisi\u00f3n del pa\u00eds, les explic\u00f3, fue la condici\u00f3n para un pr\u00e9stamo. Alguien en Washington puso sobre la mesa un documento que dec\u00eda que las escuelas donde los hijos de campesinos k&#8217;iche&#8217; aprend\u00edan a ser maestros eran un gasto prescindible. As\u00ed opera el imperio, dijo el director: a veces, en vez de mandar soldados, manda condiciones.<\/p>\n\n\n\n<p>El director ten\u00eda una cicatriz que le cruzaba la mano izquierda entera, de cuando quemaron su aldea en la guerra que el imperio financi\u00f3. Nunca hablaba de eso. Pero esa tarde levant\u00f3 la mano herida: esta me la hicieron por ense\u00f1ar a leer en k&#8217;iche&#8217;. Cerraron nuestras escuelas, desaparecieron a nuestros maestros, y aqu\u00ed seguimos.<\/p>\n\n\n\n<p>Santos pens\u00f3 en los cuarenta y tres de Ayotzinapa, de M\u00e9xico. Normalistas que desaparecieron una noche en Iguala. Un maestro rural es peligroso, pens\u00f3. Sac\u00f3 un cuaderno y escribi\u00f3: Nos est\u00e1n cerrando otra vez.<\/p>\n\n\n\n<p>En Matagalpa, Nicaragua, la Perla del Septentri\u00f3n, tierra hero\u00edca de la insurrecci\u00f3n de los muchachos, Carmen Urbina estaba empacando los libros del internado en cajas de cart\u00f3n. Hab\u00eda egresado de la Escuela Normal \u201cJos\u00e9 Mart\u00ed\u201d, donde todav\u00eda colgaba en el pasillo una foto borrosa de los brigadistas de la Cruzada, que luego del triunfo de la Revoluci\u00f3n Sandinista bajaron a las monta\u00f1as con un farol y una cartilla para ense\u00f1ar a leer a un pa\u00eds entero. La maestra que la form\u00f3, do\u00f1a Auxiliadora, fue una de esas brigadistas. Le cont\u00f3 que aprendi\u00f3 a ense\u00f1ar durmiendo en el suelo de los campesinos, con miedo a la contra que el imperio arm\u00f3 para matar maestros, con el l\u00e1piz en una mano y la convicci\u00f3n en la otra. \u00abLa escuela no es el edificio, Carmen\u00bb, le dijo una vez. \u00abLa escuela es la gente que se junta a aprender\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El bloqueo econ\u00f3mico en su pa\u00eds hab\u00eda encarecido todo: cuadernos, tinta y comida. El mismo castigo que durante d\u00e9cadas se aplic\u00f3 a Cuba por ser soberana. Las normales nicarag\u00fcenses resist\u00edan como pod\u00edan: con maestros que pon\u00edan el salario de su bolsillo, con internados donde los estudiantes sembraban frijol para no cerrar la cocina, con directores que recorr\u00edan las comunidades buscando a los j\u00f3venes que el imperio quer\u00eda condenar a no saber. El internado de Carmen cerraba definitivamente el viernes y, mientras envolv\u00eda cada libro, sent\u00eda que estaba amortajando algo vivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Un libro cay\u00f3 abierto. Era de Jos\u00e9 Mart\u00ed. Hab\u00eda una frase subrayada: \u00abser culto es el \u00fanico modo de ser libre\u00bb. Pens\u00f3 en una mujer de sesenta a\u00f1os a quien le ense\u00f1\u00f3 las vocales con un palo en la tierra, en una comarca cerca del municipio de San Ram\u00f3n. El d\u00eda que la mujer pudo firmar con su nombre, dijo: \u00abahora ya no me pueden enga\u00f1ar con un papel\u00bb. Carmen no meti\u00f3 ese libro en la caja. Lo abraz\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces hizo lo que hacen las normalistas cuando el mundo se derrumba: se sent\u00f3 a planear. Sac\u00f3 un cuaderno y escribi\u00f3 los nombres de las madres de la comunidad de El Roblar, una por una: Do\u00f1a Juana, que podr\u00eda prestar la cochera de su casa; Do\u00f1a Esperanza, que ten\u00eda un fog\u00f3n grande. Don Silvio, que sab\u00eda carpinter\u00eda y pod\u00eda hacer bancas con tablas de pino. Si el internado cerraba, ella abrir\u00eda un c\u00edrculo de estudio en la comunidad. Har\u00eda lo que hicieron los muchachos del ochenta cuando no hab\u00eda nada: inventar la escuela con lo que hubiera, porque la educaci\u00f3n en Nicaragua no naci\u00f3 de un ministerio, naci\u00f3 de la gente.<\/p>\n\n\n\n<p>En M\u00e9xico, Luc\u00eda hoje\u00f3 un libro de Paulo Freire, el brasile\u00f1o desterrado por ense\u00f1ar a leer a los pobres. Ah\u00ed ley\u00f3: \u00abnadie educa a nadie, los hombres se educan entre s\u00ed con la mediaci\u00f3n del mundo\u00bb. Y tambi\u00e9n: \u00abla realidad de la opresi\u00f3n no es un mundo sin salida, sino una situaci\u00f3n que puede transformarse\u00bb. Era lo mismo que dec\u00eda su madre cuando la milpa no daba: \u00aba darle hasta que amansemos los tiempos\u00bb. Su madre nunca ley\u00f3 a Freire. Pero sab\u00eda lo mismo y lo sab\u00eda con las manos.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo supo Sim\u00f3n Rodr\u00edguez cuando dijo que \u00abinventamos o erramos\u00bb. Lo supo Rafael Ram\u00edrez cuando llev\u00f3 la escuela al campo y durmi\u00f3 en el pueblo. Lo supo Jesualdo Sosa al darles palabra a los hijos de los peones. Lo supo Gabriela Mistral cuando escribi\u00f3 que \u00abel futuro de los ni\u00f1os es siempre hoy\u00bb. Lo supieron las maestras mambisas, los j\u00f3venes cubanos con faroles y cartillas, los brigadistas nicarag\u00fcenses que alfabetizaron entre monta\u00f1as y emboscadas, y Carlos Fonseca, que antes de ser otra cosa fue maestro, y que desde las monta\u00f1as de Matagalpa y Jinotega mand\u00f3 a sus combatientes una orden que ning\u00fan bloqueo ha podido borrar: \u00abY tambi\u00e9n ens\u00e9\u00f1enles a leer\u00bb. Lo supo Mari\u00e1tegui escribiendo desde un cuerpo roto que \u00abel problema del indio era el de la tierra\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Eran las tres de la ma\u00f1ana. La misma hora oscura en Mazapil, en Totonicap\u00e1n y en Matagalpa.<\/p>\n\n\n\n<p>Santos cerr\u00f3 el cuaderno. Al amanecer pulir\u00eda los apuntes que escribi\u00f3 y despu\u00e9s caminar\u00edan a la capital, como caminaron los normalistas antes que ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Carmen cerr\u00f3 su cuaderno con la lista de nombres. Puso el libro de Mart\u00ed en la mochila junto a la cartilla que fue de do\u00f1a Auxiliadora, la misma que usaron los brigadistas en el ochenta. El viernes pod\u00edan cerrar el internado, pero el s\u00e1bado ella caminar\u00eda a El Roblar con la mochila al hombro, como caminaron antes que ella aquellos muchachos con faroles por los caminos de Jinotega, de R\u00edo San Juan, de la Costa Caribe. As\u00ed fuera sin sueldo y sin techo, llevar\u00eda un palo, la tierra por pizarr\u00f3n y la certeza de que en Nicaragua la escuela siempre ha vuelto a nacer, porque aqu\u00ed ense\u00f1ar a leer fue un acto de soberan\u00eda antes de ser un oficio.<\/p>\n\n\n\n<p>Luc\u00eda mir\u00f3 la bolsa junto a la puerta y neg\u00f3 con la cabeza. Dar\u00eda clase con la puerta abierta, pens\u00f3, determinada. Buscar\u00eda a los ni\u00f1os uno por uno. Ense\u00f1ar\u00eda bajo el ahuehuete si cerraban la escuela, porque nadie (ni la minera, ni el hombre del traje, ni la maquinaria del imperio) puede cercar con alambre de p\u00faas las preguntas que necesitan respuestas.<\/p>\n\n\n\n<p>En la ma\u00f1ana, el Sol refulge porque una maestra en Mazapil aviva el fog\u00f3n de lucha en su mirada; en Totonicap\u00e1n, un maestro escribe el destino en su cuaderno, y en Matagalpa, una maestra camina hacia la comunidad con la Cruzada en la memoria y Jos\u00e9 Mart\u00ed en la mochila.<\/p>\n\n\n\n<p>En Am\u00e9rica Latina, el normalismo hace florecer el terreno con cada pisada: todas y todos hechos del mismo mineral, un mineral que no pueden extraer de nuestra tierra, m\u00e1s valioso que el oro y el diamante: la dignidad educativa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Foro de Nicaragua: hermanamiento de la lucha educativa en Latinoam\u00e9rica.Mario Ch\u00e1vez Campos HECHOS DEL MISMO MINERAL En Mazapil, M\u00e9xico, la maestra Luc\u00eda Hern\u00e1ndez oy\u00f3 la camioneta de la minera antes del amanecer. 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