{"id":7494,"date":"2026-04-22T19:37:02","date_gmt":"2026-04-22T19:37:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.mined.gob.ni\/escuela-normal-de-formacion-superior\/?p=7494"},"modified":"2026-04-22T19:37:03","modified_gmt":"2026-04-22T19:37:03","slug":"raices-y-horizontes-de-la-nueva-escuela-mexicana-un-siglo-de-pedagogia-territorial-en-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.mined.gob.ni\/escuela-normal-de-formacion-superior\/2026\/04\/22\/raices-y-horizontes-de-la-nueva-escuela-mexicana-un-siglo-de-pedagogia-territorial-en-mexico\/","title":{"rendered":"RA\u00cdCES Y HORIZONTES DE LA NUEVA ESCUELA MEXICANA un siglo de pedagog\u00eda territorial en M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>RA\u00cdCES Y HORIZONTES DE LA NUEVA ESCUELA MEXICANA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>un siglo de pedagog\u00eda territorial en M\u00e9xico<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mario Ch\u00e1vez Campos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abLa memoria no es lo que recordamos, sino lo que nos recuerda. La memoria es un presente que nunca acaba de pasar.\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Octavio Paz<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abEnse\u00f1ar exige la convicci\u00f3n de que el cambio es posible.\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Paulo Freire<strong><br><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>I. M\u00e9xico y Nicaragua:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>un mismo trazo en el pizarr\u00f3n de la historia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Compa\u00f1eras y compa\u00f1eros educadores, hermanas y hermanos de esta tierra que Sandino defendi\u00f3 con el pecho abierto y con la palabra encendida: vengo a compartir el orgullo de miles de maestras y maestros normalistas mexicanos que, desde las selvas de Yucat\u00e1n hasta las sierras de Chihuahua, desde las ca\u00f1adas de Guerrero hasta los valles de Oaxaca y las costas de Veracruz, pronuncian cada ma\u00f1ana la misma oraci\u00f3n laica que ustedes pronuncian aqu\u00ed: la educaci\u00f3n es el acto m\u00e1s revolucionario que puede emprender un pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>Perm\u00edtanme trazar con ustedes parte de nuestra historia viva. En los a\u00f1os veinte del siglo pasado, cuando la Revoluci\u00f3n Mexicana a\u00fan ol\u00eda a p\u00f3lvora y a tierra reci\u00e9n arada, el gobierno de \u00c1lvaro Obreg\u00f3n llev\u00f3 a cabo las Misiones Culturales: brigadas de maestras y maestros, m\u00e9dicos, agr\u00f3nomos, artesanos y artesanas que salieron de las ciudades para llevar el alfabeto, la higiene, la t\u00e9cnica agr\u00edcola y la dignidad del saber a las comunidades m\u00e1s remotas de un pa\u00eds desgarrado por la guerra. Eran caminantes, sembradoras y sembradores ambulantes de conciencia. Su aula era el jacal, la plaza p\u00fablica y la sombra de un ahuehuete. Su pizarr\u00f3n, la tierra misma. Sesenta a\u00f1os despu\u00e9s, en 1980, la hermana Nicaragua emprendi\u00f3 la Cruzada Nacional de Alfabetizaci\u00f3n. M\u00e1s de cien mil j\u00f3venes abandonaron las aulas urbanas para internarse en monta\u00f1as y campos de algod\u00f3n, cargando una cartilla y una fe inquebrantable en que ense\u00f1ar a leer era ense\u00f1ar a ser libre. En cinco meses, Nicaragua redujo su analfabetismo del cincuenta por ciento al doce. Eso, m\u00e1s que un programa gubernamental, fue un acto de amor colectivo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 une a las Misiones Culturales mexicanas con la Cruzada nicarag\u00fcense?: la experiencia, repetida en cada generaci\u00f3n, de que el magisterio sana las heridas de nuestros pueblos. Cuando un maestro mexicano camina tres horas por una vereda de la Sierra Tarahumara para llegar a una escuela de adobe, hace lo mismo que hac\u00eda un brigadista nicarag\u00fcense al cruzar un r\u00edo crecido con la cartilla envuelta en un pl\u00e1stico: dice, con el cuerpo entero, que todo ser humano es valioso y que ninguna lengua es inferior.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>II. El Maestro Ambulante y la pedagog\u00eda del camino<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Para entender la ra\u00edz m\u00e1s honda de lo que hoy llamamos Nueva Escuela Mexicana, hay que volver los ojos al impulso que anim\u00f3 la Escuela Rural Mexicana en los a\u00f1os veinte. Entre sus art\u00edfices m\u00e1s influyentes destaca Rafael Ram\u00edrez Casta\u00f1eda, aunque la empresa fue colectiva: Jos\u00e9 Vasconcelos dise\u00f1\u00f3 la pol\u00edtica cultural que la hizo posible, Mois\u00e9s S\u00e1enz trabaj\u00f3 la educaci\u00f3n ind\u00edgena, y miles de maestras an\u00f3nimas la llevaron a la pr\u00e1ctica. Ram\u00edrez comprendi\u00f3 que el problema educativo de M\u00e9xico era geogr\u00e1fico y pol\u00edtico antes que t\u00e9cnico: las escuelas exist\u00edan en las ciudades, pero el pueblo (el que sembraba ma\u00edz, el que hablaba n\u00e1huatl o rar\u00e1muri) estaba fuera de ellas. Si el pueblo no puede ir a la escuela, la escuela debe ir al pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed naci\u00f3 el maestro ambulante: el educador que carga su morral con libros y sale a buscar a sus estudiantes. Ram\u00edrez concibi\u00f3 cada escuela como una Casa del Pueblo donde ni\u00f1as, ni\u00f1os y adultos aprendieran a leer, a cultivar la tierra, a cuidar la salud colectiva y a organizar la fiesta c\u00edvica. La persona no se fragmentaba en asignaturas; la comunidad entera participaba del aprendizaje y la escuela respond\u00eda a su territorio. Maestras y maestros constru\u00edan respuestas junto con las familias campesinas. Eso ya era codise\u00f1o, territorializaci\u00f3n del saber y dialogalidad, aunque nadie usara esos t\u00e9rminos.<\/p>\n\n\n\n<p>Paulo Freire lleg\u00f3 d\u00e9cadas despu\u00e9s a poner vocabulario donde ya hab\u00eda pr\u00e1ctica. En <em>La Pedagog\u00eda del oprimido<\/em> sistematiz\u00f3 lo que miles de educadoras y educadores populares ya hac\u00edan: la praxis y la lectura del mundo como condici\u00f3n previa a la lectura de la palabra. Freire escribi\u00f3 su obra en 1968, pero las Normales Rurales mexicanas ya practicaban sus postulados cuatro d\u00e9cadas antes, en aulas que a menudo eran parcelas, talleres o asambleas bajo la sombra de los \u00e1rboles.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>III. La M\u00edstica del Normalismo Rural y la noche de Iguala<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando en 1922 la primera normal rural en M\u00e9xico abri\u00f3 sus puertas en Tac\u00e1mbaro, Michoac\u00e1n, el Estado posrevolucionario promet\u00eda que la educaci\u00f3n podr\u00eda arraigar en la milpa y en el ejido con la misma legitimidad con que florec\u00eda en los ateneos de las ciudades. El normalista rural era un traductor entre el conocimiento formal y la sabidur\u00eda ancestral, un v\u00ednculo vivo entre lo que Boaventura de Sousa Santos conceptualizar\u00eda d\u00e9cadas despu\u00e9s como epistemolog\u00edas del Sur: saberes nacidos del cultivo, del gobierno asambleario, de la medicina herbolaria, de la astronom\u00eda campesina que lee las estrellas para saber cu\u00e1ndo sembrar. Boaventura llamar\u00eda \u00abecolog\u00eda de saberes\u00bb a lo que el normalismo rural simplemente llamaba \u00abformaci\u00f3n integral\u00bb. Para el tecn\u00f3crata, una escuela es un aparato de transmisi\u00f3n de competencias laborales; para el normalismo rural, la escuela es un laboratorio de soberan\u00eda, y la educaci\u00f3n es un encuentro entre saberes, entre historias, entre cuerpos que se reconocen como iguales. Cada vez que un estudiante aprend\u00eda a leer ense\u00f1ando a leer, a pensar la historia desde la historia de los vencidos, se desafiaba el colonialismo intelectual que reserva la producci\u00f3n de conocimiento para las universidades del Norte global. El mismo Boaventura lo ha llamado epistemicidio: el asesinato sistem\u00e1tico de formas de conocer que no se ajustan al canon euroc\u00e9ntrico. Las Normales Rurales han sido, durante un siglo, la resistencia organizada contra ese epistemicidio, espacios donde la sabidur\u00eda nahua, mixteca, tzeltal, me\u2019phaa se integra como materia viva del curr\u00edculo.<\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 Santos Vald\u00e9s, normalista de San Marcos, Zacatecas, insist\u00eda en que la pr\u00e1ctica docente deb\u00eda ser espejo de lo que se ense\u00f1aba: que no se pod\u00eda predicar libertad desde la incoherencia. De las Normales Rurales salieron tambi\u00e9n conciencias insurrectas: Lucio Caba\u00f1as, maestro que tras la masacre de Atoyac en 1967 pas\u00f3 de la pedagog\u00eda a la autodefensa; Oth\u00f3n Salazar, dirigente del Movimiento Revolucionario del Magisterio; Concha Michel, que vincul\u00f3 educaci\u00f3n popular con m\u00fasica y organizaci\u00f3n campesina. El poder ha querido reducir estos nombres a subversivos. Fueron maestros que se tomaron en serio la promesa de la educaci\u00f3n como liberaci\u00f3n. Lo que los hizo peligrosos no fueron las armas: fue la idea de que los pobres pueden pensar por s\u00ed mismos. Un campesino que lee es un campesino que pregunta; una campesina que pregunta es una campesina que exige; un campesino que exige es, para el poder, un problema que debe resolverse.<\/p>\n\n\n\n<p>Las d\u00e9cadas neoliberales intensificaron esa l\u00f3gica: asedio presupuestal, campa\u00f1as medi\u00e1ticas, negligencia calculada para asfixiar a las normales sin el costo pol\u00edtico de cerrarlas. Hasta que la noche del 26 de septiembre de 2014, en Iguala, Guerrero, M\u00e9xico, la met\u00e1fora de la desaparici\u00f3n se volvi\u00f3 literal. Los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa representaban todo lo que la necropol\u00edtica neoliberal hab\u00eda decidido que sobraba: campesinos y campesinas, ind\u00edgenas, pobres y futuros maestros rurales. \u00abVivos se los llevaron, vivos los queremos\u00bb fue la declaraci\u00f3n de principios de un pueblo que exig\u00eda la restituci\u00f3n de cuarenta y tres educadores que ya no multiplicar\u00e1n su conocimiento en las aulas. La resistencia docente (encarnada por el movimiento magisterial que se opuso a la reforma punitiva de 2013) confluy\u00f3 con el dolor de las familias y la hartaz\u00f3n de millones. Resultaba imposible que el Estado que hab\u00eda desaparecido a los 43 restituyera lo arrebatado; por eso fue necesario un muy otro modelo educativo. Y ese modelo tiene nombre.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>IV. La Nueva Escuela Mexicana:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>territorializaci\u00f3n, decolonialidad y autonom\u00eda profesional<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><a>La Nueva Escuela Mexicana <\/a>no brot\u00f3 de un decreto. Retoma lo mejor de un siglo de luchas educativas, de conciencia humanista e igualitaria, de maestras y maestros que ense\u00f1aron desde abajo. Quien no conoce esa historia, pisa la superficie sin entender el cauce. Al colocar la comunidad-territorio como eje del proceso educativo, al reivindicar los saberes locales y las lenguas ind\u00edgenas, al plantear que la escuela responde a su lugar y no al mercado global, la Nueva Escuela Mexicana reconoce que las Normales Rurales ten\u00edan raz\u00f3n. La reforma de 2013 llev\u00f3 la l\u00f3gica neoliberal a su extremo: conceb\u00eda a los maestros como empleados sujetos a auditor\u00eda y a los alumnos como capital humano cuyo rendimiento deb\u00eda optimizarse. La Nueva Escuela Mexicana invierte esa ecuaci\u00f3n. La revalorizaci\u00f3n del magisterio devuelve al maestro su condici\u00f3n de intelectual de su comunidad, de profesional con autonom\u00eda curricular y de alguien que piensa y decide.<\/p>\n\n\n\n<p>En el concepto de comunidad-territorio se juega la diferencia entre la Nueva Escuela Mexicana y los modelos que la precedieron. Comunidad-territorio no designa solo el lugar f\u00edsico donde se asienta la escuela: nombra el tejido completo de relaciones, saberes, lenguas, oficios, fiestas, luchas y memorias que rodea al aula. Cuando la Nueva Escuela Mexicana dice que el aprendizaje se territorializa, dice que el conocimiento nace de un lugar concreto (de una milpa, de un mercado, de un r\u00edo contaminado, de una fiesta patronal) y que ese origen le da legitimidad, no se la quita. Territorializar el saber es lo contrario de importar un curr\u00edculo dise\u00f1ado en una oficina lejana y aplicarlo igual en Yucat\u00e1n que en Chihuahua: es reconocer que cada comunidad tiene preguntas propias, y que esas preguntas son el punto de partida leg\u00edtimo de la ense\u00f1anza.<\/p>\n\n\n\n<p>La NEM opera con dos niveles de programa. El Programa Sint\u00e9tico establece el marco nacional: los contenidos y los procesos de desarrollo de aprendizaje que todo estudiante mexicano debe abordar. Pero el Sint\u00e9tico, por s\u00ed solo, es la mitad. La otra mitad (donde el maestro deja de ejecutar y se vuelve autor) es el Programa Anal\u00edtico. No viene impreso en un libro de texto. Lo construye el maestro en di\u00e1logo con su comunidad: toma los contenidos del Sint\u00e9tico y los pasa por el filtro de la comunidad-territorio. Dos principios vertebran esa ruptura. La autonom\u00eda profesional del magisterio afirma que la o el docente toma decisiones pedag\u00f3gicas situadas; el codise\u00f1o afirma que la comunidad tambi\u00e9n las toma. Juntos, implican que el conocimiento nace en el cruce entre el saber disciplinar, el saber comunitario y la experiencia del docente. Eso es, en la pr\u00e1ctica, dialogalidad freireana convertida en pol\u00edtica educativa.<\/p>\n\n\n\n<p>La arquitectura curricular lleva esa l\u00f3gica hasta sus consecuencias. Los cuatro campos formativos (Lenguajes; Saberes y Pensamiento Cient\u00edfico; \u00c9tica, Naturaleza y Sociedades; y De lo Humano y lo Comunitario) reemplazan las viejas asignaturas fragmentadas porque el saber no debe fracturarse para ser comprendido. Los siete ejes articuladores (inclusi\u00f3n, pensamiento cr\u00edtico, interculturalidad cr\u00edtica, igualdad de g\u00e9nero, vida saludable, apropiaci\u00f3n de las culturas a trav\u00e9s de la lectura y la escritura, y artes y experiencias est\u00e9ticas) atraviesan esos campos y los dotan de direcci\u00f3n \u00e9tica. Todo esto configura una insurrecci\u00f3n pedag\u00f3gica contra el curr\u00edculo colonial y estandarizado.<\/p>\n\n\n\n<p>El humanismo que propone la NEM no puede ser abstracto ni universal en sentido colonial: si lo fuera, volver\u00eda a imponer una sola idea de lo humano sobre la diversidad concreta de los pueblos. La interculturalidad cr\u00edtica, tal como Catherine Walsh la ha trabajado desde Am\u00e9rica Latina, exige transformar las relaciones de poder que determinan cu\u00e1l saber se estudia en serio y cu\u00e1l se aplaude y se archiva. La igualdad de g\u00e9nero cruza cada campo formativo como compromiso irrenunciable: nombrar y desmontar las estructuras que durante siglos determinaron qu\u00e9 cuerpos merec\u00edan educaci\u00f3n y cu\u00e1les deb\u00edan quedarse en la cocina o en la parcela. La cultura es mezcla (siempre lo fue, y el purismo es otra c\u00e1rcel), pero la tarea consiste en invertir la jerarqu\u00eda: partir de lo propio para dialogar con lo universal. Cuando una maestra de educaci\u00f3n f\u00edsica en la Mixteca incorpora la pelota mixteca a su clase, decide desde su autonom\u00eda profesional y codise\u00f1a con la tradici\u00f3n viva de su pueblo: afirma que los juegos de su regi\u00f3n cargan tanta densidad formativa como cualquier deporte nacido en las universidades del hemisferio norte.<\/p>\n\n\n\n<p>Los nuevos Libros de Texto Gratuitos materializan ese giro. Los LTG proponen proyectos que parten de la realidad del estudiante: la milpa, el mercado, el r\u00edo contaminado o la fiesta del pueblo. Cuando un libro de texto le pide a una ni\u00f1a de Tlaxcala que investigue las danzas de su fiesta patronal, que registre los movimientos con su propio cuerpo, que pregunte a sus abuelos por qu\u00e9 se baila as\u00ed, est\u00e1 colocando a esa ni\u00f1a como productora de saber. La evaluaci\u00f3n tambi\u00e9n cambia de naturaleza: la reforma neoliberal evaluaba para clasificar y castigar; la Nueva Escuela Mexicana propone una evaluaci\u00f3n formativa que acompa\u00f1a el proceso en lugar de dictaminar el resultado. Los Ejercicios Integradores de Aprendizaje parten de situaciones problem\u00e1ticas reales y piden al estudiante articular saberes de distintos campos formativos para comprender y actuar. Es la evaluaci\u00f3n que Santos Vald\u00e9s habr\u00eda reconocido como suya: la que mide si el o la estudiante pueden pensar su mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa reivindicaci\u00f3n adquiri\u00f3 forma concreta con el codise\u00f1o de las licenciaturas de escuelas normales en Preescolar y Primaria en Educaci\u00f3n Intercultural, Pluriling\u00fce y Comunitaria, para el Plan de Estudios 2022. Para hacer esto realidad, maestras y maestros hablantes de n\u00e1huatl, maya, tzeltal, tzotzil, ayuuk, zapoteco, rar\u00e1muri y pur\u00e9pecha participaron en un di\u00e1logo de saberes durante tres a\u00f1os para lograrlo. El m\u00e9todo fue c\u00edclico y horizontal: de la asamblea nacional a la comunidad, de la comunidad al documento, del documento al consenso colectivo, y vuelta a empezar. Este codise\u00f1o implica en la pr\u00e1ctica que el setenta por ciento de los contenidos garantizan formaci\u00f3n nacional com\u00fan y el treinta por ciento se abre a flexibilidad regional. As\u00ed, las unidades de estudio dejaron de ser prescriptivas y los proyectos integradores vinculan a estudiantes normalistas con sabias y sabios comunitarios. El codise\u00f1o en escuelas normales reconoci\u00f3 a los pueblos ind\u00edgenas como creadores de pedagog\u00eda y sus saberes como epistemolog\u00eda v\u00e1lida, lo cual fue paradigm\u00e1tico para la Nueva Escuela Mexicana.<\/p>\n\n\n\n<p>La Nueva Escuela Mexicana por propia definici\u00f3n no es producto acabado: est\u00e1 en constante construcci\u00f3n. Adem\u00e1s, requiere docentes formados en pedagog\u00eda cr\u00edtica, materiales pertinentes, condiciones laborales dignas y gobiernos que sostengan la apuesta m\u00e1s all\u00e1 de un sexenio. Requiere liberar el codise\u00f1o de la burocracia: quien deber\u00eda estar pensando c\u00f3mo vincular su clase con la vida de la comunidad no deber\u00eda malgastar su tiempo llenando formularios y plantillas. Requiere, sobre todo, formaci\u00f3n profunda: la que transforma la mirada, la que reconfigura la relaci\u00f3n del maestro con el saber y con la comunidad. Un modelo educativo no se instaura con un decreto; se hace realidad con a\u00f1os de acompa\u00f1amiento, con lectura colectiva, con redes de docentes que piensan en conjunto. Nombrar estas deudas es parte del cuidado que merece la Nueva Escuela Mexicana: se cuida con m\u00e1s fuerza lo que se mira de frente que lo que se defiende con los ojos cerrados. La Nueva Escuela Mexicana vive o muere en los cuerpos concretos: en la normalista reci\u00e9n egresada que improvisa porque la realidad se lo exige, en el maestro de la tercera edad que acepta desaprender porque entiende que la pedagog\u00eda es un oficio que no se termina y en la comunidad que abraza y es abrazada por la o las escuelas que laten en su territorio.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>V. El Destino de la Patria Grande:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>codise\u00f1ar el presente para asegurar el futuro<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>He compartido un camino que comienza en las Misiones Culturales de los a\u00f1os veinte, atraviesa la Cruzada de Alfabetizaci\u00f3n nicarag\u00fcense, se fortalece en las normales rurales, tiene un momento de quiebre en la noche de Iguala y desemboca en la Nueva Escuela Mexicana. Ese camino reconoce que el pueblo no es objeto de la educaci\u00f3n, sino su protagonista.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, es importante estar alertas: las fuerzas de la restauraci\u00f3n conservadora no han desaparecido; se han replegado: esperan su momento para volver a hacer de la educaci\u00f3n una m\u00e1quina de crear capital humano, estratificar entre ciudadanos de primera y de segunda, y formar mano de obra barata para intereses empresariales y trasnacionales. Codise\u00f1ar el curr\u00edculo es la forma de hacerles frente. Cada vez que una comunidad decide qu\u00e9 se ense\u00f1a y c\u00f3mo se ense\u00f1a, le dice a los organismos que durante d\u00e9cadas nos impusieron pruebas estandarizadas y modelos de \u00abcalidad\u00bb importados: aqu\u00ed hay una sabidur\u00eda milenaria, una experiencia pedag\u00f3gica forjada en la resistencia, una capacidad de organizaci\u00f3n que ning\u00fan manual puede ense\u00f1ar. Codise\u00f1ar exige valent\u00eda: que la maestra y el maestro se atrevan a crear donde antes solo ejecutaban, que la escuela conf\u00ede en la comunidad y la comunidad en la escuela; exige que los gobiernos dejen de ver a los docentes como operadores de pol\u00edticas y empiecen a verlos como lo que son: intelectuales org\u00e1nicos de sus regiones, pensadores situados y creadores de cultura.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed, en Nicaragua, ustedes saben lo que cuesta cada letra que se escribe en un cuaderno cuando la pobreza aprieta y cuando la lluvia moja los caminos. El destino de las maestras y los maestros nicarag\u00fcenses y mexicanos est\u00e1 entrelazado como las ra\u00edces de un mismo \u00e1rbol. Ese \u00e1rbol se llama Am\u00e9rica Latina. Mientras las aulas normalistas permanezcan abiertas, mientras las y los j\u00f3venes campesinos e ind\u00edgenas sigan llegando a formarse, mientras la memoria de los 43 siga siendo br\u00fajula, nuestros pueblos tendr\u00e1n raz\u00f3n para la esperanza. Por eso comparto con Freire que la esperanza es una necesidad ontol\u00f3gica: quien funda su esperanza en la historia sabe que el mundo ha cambiado antes y puede cambiar de nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p>Que la tiza que compartimos siga escribiendo. Que las y los maestros ambulantes sigan, ahora con el Programa Anal\u00edtico en una mano y la memoria de su comunidad en la otra. Que cada ma\u00f1ana, en Nicaragua como en M\u00e9xico, nuestras maestras y nuestros maestros sigan con el brillo de su talento, conocimiento y dignidad dialogando con la realidad de sus comunidades y que sigan haciendo lo que el poder nunca les perdon\u00f3: ense\u00f1ar a las hijas y a los hijos de pobres y oprimidos que el mundo les pertenece.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas gracias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>RA\u00cdCES Y HORIZONTES DE LA NUEVA ESCUELA MEXICANA un siglo de pedagog\u00eda territorial en M\u00e9xico Mario Ch\u00e1vez Campos \u00abLa memoria no es lo que recordamos, sino lo que nos recuerda. 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