La Alfabetización: Un arco iris de conocimientos

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El amanecer de pueblo, una cartilla, una insignia, lápices y periódicos de 1980, cuentan una hermosa historia llena de amor y solidaridad, protagonizada por María Teresa Urbina, quien a sus 9 años de edad fue protagonista de la Gran Cruzada Nacional de Alfabetización, Héroes y Mártires por la Liberación de Nicaragua.

La historia nace en la comunidad San Ramón, del municipio de Tisma, en Masaya, en 1980, a sus 9 años, María Teresa no podía leer ni escribir, en la comunidad no había una sola escuela, los niños y niñas no tenían la idea, ni esperanza de poder aprender, hasta que se escuchó hablar de unos jóvenes solidarios de la Brigada Arlen Siu, con la misión de alfabetizar a los pobladores del municipio.

“Uno de ellos que se llamaba Enrique, que todavía vive en Masaya, me dijo que si quería integrarme al grupo, le dije que sí, me dieron una cartilla, me dieron lápiz y empecé a aprender y a escribir”, relata Urbina.

Para ella, esto significó una bonita experiencia y de ahí nació su iniciativa por querer enseñar a más personas, hasta convertirse ahora en Técnica de Educación de Jóvenes y Adultos (EDJA), del Ministerio de Educación, en Tisma.

“Como soy religiosa, dije que sí lograba aprender a leer y escribir, iba a enseñar a los demás, al inicio se me hacía difícil, no podía entender una letra, no podía escribir, y una noche recé y dije: Diosito ayúdame para poder aprender, y prometo enseñarle a los demás; y así fue gracias a mi Dios”, expresó.

Al finalizar la Cruzada de Alfabetización, logró terminar sus estudios de primaria en una escuelita que se construyó llamada El Nuevo Amanecer, y así fue para ella, un nuevo amanecer con esperanzas hacia el futuro convirtiendo la oscurana en claridad, con educación.

En tercer año de secundaria, inició a dar clases de forma empírica en el municipio, impartía clases a niños y niñas de tercer y cuarto grado, realizaba pegamentos y colores usando yuca, y demás actividades que día a día hacían que la docencia fuera el mejor camino para ella.

Posteriormente, logró formarse como docente de Educación Primaria, con mención especial en Multigrado, en la Escuela Normal Ricardo Morales Avilés de Carazo.

María Teresa, se integró a la EDJA en 2007, por una necesidad que había en el municipio, ya que el índice de analfabetismo estaba en 17.2%, “me llegaron a buscar a la casa y dije que si,  me integré como asesora pedagógica, empecé a trabajar, a captar protagonista e iniciamos con el Programa “De Martí a Fidel”… Todo lo hago por amor, lo hago a como a mí me apoyaron, a como yo lo recibí gratis y cómo lo tengo que dar también, con mucha solidaridad, con mucho amor, y con mucho principio cristiano”.

Con los ojos brillantes y llenos de emoción contaba poco a poco y a detalle, el trabajo que realizaba cargando los televisores, cartillas, cuadernos y lápices de una comunidad a otra, invitando a los jóvenes y adultos a ser parte del programa de alfabetización.

“Cuando un iletrado, me decía que sí se integraba en un círculo de estudio, para mí era como un sueño, ya puedo dormir en paz decía yo”, expresó entre risas.

Su trabajo ahora es capacitar y brindar acompañamiento a los maestros comunitarios, encargados de brindar aprendizajes de calidad a los jóvenes y adultos de Tisma.

“Ella es un gran ejemplo para mí, es mi técnica y yo me enorgullezco de ella, porque ha sido un gran ejemplo, su ayuda ha sido de gran importancia, ella siempre está dispuesta a apoyarme”, indicó Lisbeth Pérez, maestra comunitaria de Tisma.

María Teresa y Lisbeth, concuerdan que este Buen Gobierno ha brindado grandes oportunidades educativas a las familias nicaragüenses, y sobre todo en esta modalidad de Alfabetización.

“Este gobierno del Comandante Daniel Ortega, han apoyado siempre la educación y la salud, en estos momentos podemos decir, que la educación está en sus mejores niveles… como técnica nunca he tenido ningún obstáculo, ninguna negación para lograr mis objetivos”, sostuvo Urbina.

Así mismo, Lisbeth Pérez, quien inició dentro de este programa hace tres años, impartiendo clases a jóvenes y adultos, destacó: “Este programa de educación es de gran importancia”, porque para ella es un placer enseñarles a los protagonistas, sobre todo animarlos a continuar superándose día a día, en camino hacia el progreso.

Actualmente en el municipio de Tisma, únicamente persiste el 3.7% de analfabetismo, el cual se trabaja a diario para erradicarlo en las 7 comunidades, con el apoyo, compromiso y dedicación de los maestros y técnicos, quienes se esfuerzan por brindar el pan del saber a quienes lo necesitan.

“Le doy gracias a Dios por haberme permitido conocer y mandar a esas personas, que Dios me los bendiga, y lo que recibí gratis, lo recibí con mucho amor, con mucha devoción, y estoy comprometida a continuar en la educación, hasta que no exista en Nicaragua un iletrado, que todos sepan leer y escribir”, concluyó nuestra protagonistas de la Alfabetización, María Teresa Urbina.

Comunicación Social

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